espacio Toranzo

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plan especial de gestión y ordenación y proyecto de paisaje del espacio Toranzo, centro de producción e investigación ganadera en Corvera de Toranzo

situación: Corvera de Toranzo, Valle de Toranzo, Cantabria, España

año: 2013

espacio Toranzo, centro de producción e investigación ganadera en Corvera de Toranzo, Cantabria

Los espacios periurbanos que aparecen en los límites de las ciudades plantean interrogantes basados en la definición de su propia identidad y uso. En los núcleos rurales aparecen esos mismos interrogantes cuando los pueblos, al crecer siguiendo el modelo de barrios residenciales y segundas residencias, olvidan su relación con el territorio, con la agricultura y la ganadería, con la minería y con la silvicultura, con el espacio físico modelado en el que se emplazan. En esos lugares surgen nuevas actividades económicas que intentan fijar población, aprovechando el menor precio del suelo y una normativa urbanística más laxa o anticuada. Casi podríamos decir que estos nuevos barrios tienen todos los defectos y la falta de identidad de los espacios suburbanos de las grandes ciudades, aunque en el medio rural las dinámicas económicas son también rurales –agricultura, pesca, ganadería o explotación de bosques madereros-. Así, la transformación de estas dinámicas provoca cambios en el territorio y los nuevos barrios adquieren una identidad que ya no es rural sino subrural. En cierto modo, construyen un paisaje nuevo, radicalmente diferente.

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Objetivos y estrategias de proyecto
Nuestro proyecto, el Espacio Toranzo como centro de producción e investigación ganadera en Corvera de Toranzo, se desarrolla en uno de esos espacios en transición, un lugar en el que se entremezclan los usos y en el que la actividad agraria está en proceso de cambio. Tiene todos los condicionantes de los nuevos territorios: un suelo aluvial –inundable, por tanto- ocupado por construcciones agrícolas irregulares y por polígonos industriales, un río encauzado hace unos años y sobre el que se empieza a actuar en sus riberas para renaturalizarlo, elementos patrimoniales abandonados o que han sufrido un cambio de uso inadecuado, y en general una simplificación y banalización del paisaje por la pérdida de complejidad y de las estructuras -como los cierres de piedra o los setos vivos- que organizan ese espacio.
Estos paisajes arquetípicos de prados y piedra de Toranzo están en peligro de extinción: al desaparecer la actividad ganadera el matorral avanza libremente y recupera su lugar en las laderas del valle, como una etapa previa a la reforestación completa del bosque caducifolio de hayedos y robledales –la vegetación potencial del valle de Toranzo-. Si bien podría parecer un futuro ecológico deseable para el valle, en realidad la ganadería tradicional extensiva, con su modo de transformar el territorio creando setos y abriendo zonas de pasto sin vegetación de altura, agrupando árboles o aprovechando la capa vegetal superficial de los suelos más pedregosos, crea hábitats para una multitud de invertebrados, pequeños mamíferos y pajarillos que son el soporte de los depredadores que habitan en las laderas del valle.

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El objetivo principal del Espacio Toranzo es mantener el carácter productivo del río Pas con una actuación que pueda integrarse de un modo natural en el paisaje del valle, que asuma los valores e identidades del territorio y que construya un escenario atractivo para el desarrollo de una actividad económica sostenible con el medio natural y humano. Para ello, proponemos que el Espacio Toranzo se desarrolle a través de tres vectores -paisajístico, educativo-investigador y productivo- que definen un nuevo modelo de ocupación del territorio. Cada uno de estos vectores genera un objetivo particular sobre los que se fundamenta el proyecto propuesto. Desde el punto de vista paisajístico, proponemos construir el paisaje a partir de las trazas e invariantes que la ganadería tradicional ha dejado sobre el valle de Toranzo. La forma de transformar y modelar el territorio es también un modo cultural de aproximarse al territorio: los elementos que definen el paisaje, las técnicas ganaderas y sus herramientas forman parte de un patrimonio cultural y etnográfico, de gran interés para conocer la formación y evolución de la cultura del valle. En el cercano Museo Etnográfico de San Vicente de Toranzo pueden encontrarse algunos de estas herramientas tradicionales: sería interesante fortalecer los lazos entre este museo y el Espacio Toranzo para la transmisión de esa cultura y conocimiento rural.
Como proyecto educativo y de investigación, el Espacio Toranzo es un espacio de formación y de experimentación en nuevas técnicas de explotación ganadera, que sean sostenibles desde un punto de vista social y ecológico. Mediante talleres, campamentos, cursos de formación a pastores, conferencias y clases teóricas se pretende promover la transmisión de conocimientos y técnicas tradicionales a niños, jóvenes y turistas interesados en la cultura del medio rural, se fomenta la investigación en nuevas técnicas que mejoren la sostenibilidad de las explotaciones, se favorece el debate sobre su futuro y, sobre todo, se refuerzan los lazos sociales entre los habitantes del valle fijando nueva población que sea capaz de mantener la actividad ganadera en los próximos años.
Como espacio productivo, el espacio Toranzo pone en valor el producto tradicional, artesanal y ecológico obtenido creando nuevas redes de distribución o proponiendo acuerdos con las fábricas locales de productos lácteos o con los comercios locales para que estos productos se puedan ofertar a la población del valle y a los turistas en restaurantes y comercios locales, como productos de calidad en las grandes superficies o bien promocionarlos a través de actividades propias, como catas y talleres, que pueden desarrollarse en el propio Espacio Toranzo: no hay que olvidar que el fin último de la ganadería es obtener un producto de consumo, que sea rentable económicamente y proporcione un medio de vida digno para el ganadero.

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Valor del territorio
El paisaje actual presenta fortalezas y amenazas. Entre las primeras: el río Pas y su ribera -principal elemento vertebrador del territorio-, la trama agraria existente de parcelas ganaderas cercadas con muros de piedra y setos vivos, el importante patrimonio arqueológico, industrial, cultural y artístico -con restos prehistóricos, pueblos compactos de piedra, casonas y palacios-, y las vías verdes y otras sendas peatonales y ciclistas, que articulan el valle de norte a sur. Estos elementos construyen la imagen icónica del valle como un mosaico de árboles y arbustos, pastos, vacas, cabañas y piedra que tapizan las laderas junto a los núcleos de población, atravesado por el río Pas.
Las amenazas: la ocupación de la llanura aluvial, con usos poco o nada compatibles con la dinámica fluvial -como los industriales o las segundas residencias-, la pérdida de la trama agraria y de los cierres de piedra, matorral y líneas de árboles, la creación de continuos urbanos a ambos lados de la carretera nacional en los núcleos de mayor tamaño, como Alceda-Ontaneda o Soto-Iruz, que rompen la imagen tradicional de los pueblos compactos del valle, la desaparición de los caminos rurales -a consecuencia del abandono de la actividad agraria-, el encauzamiento del río Pas, y la explotación maderera de los montes y el cambio de uso de las parcelas ganaderas, que reducen la biodiversidad y la calidad general del paisaje.

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Delimitación y caracterización del área de proyecto
El área de proyecto se extiende sobre unas 40 hectáreas de llanura aluvial orientada de NO a SE, entre la carretera N-623 Santander-Burgos y el río Pas, que discurre canalizado en este tramo para evitar las inundaciones y avenidas extraordinarias. El terreno es sensiblemente llano y está salpicado por pequeñas construcciones agrícolas y caminos, con un parcelario irregular que reproduce el modelo presente en las laderas del valle y presenta algunos cierres de piedra y setos vivos. Está rodeado por los núcleos de población de San Vicente, Ontaneda, Alceda y, al otro lado del río, por San Martín y Vejorís. Al norte hay un polígono industrial, ocupado por una empresa maderera, junto al cementerio de San Vicente de Toranzo y al campo de fútbol. Por su interior discurre un tramo de la vía verde del Pas -sobre el trazado abandonado del ferrocarril entre Ontaneda y Santander-, y al este, el circuito peatonal y ciclista de Ontaneda a San Vicente comunica el Espacio Toranzo con los núcleos de población próximos, a un lado y otro del río. Al sur, se encuentran los jardines del Palacio de Ontaneda, antiguo palacete construido en el s.XVIII que sirvió de residencia de verano a la reina Isabel II. Al interior existen restos de naves industriales abandonadas y construcciones agrícolas irregulares o realizadas fuera de ordenación.
La integración del proyecto en el ámbito debe entenderse a una escala que trascienda los límites del proyecto, con soluciones que mantengan la continuidad visual del ámbito, potencien las vistas cruzadas sobre el valle y aseguren la continuidad de los caminos peatonales y de la ribera del río. El ámbito debe ser entendido como un fragmento dentro del valle y no como un objeto aislado en él: se trata de hacer el espacio permeable a los visitantes y paseantes del valle que quieran hacer un uso lúdico del área, pero sin molestar a los propietarios de las explotaciones, priorizando los caminos y sendas peatonales y ciclistas, y prohibiendo el acceso rodado al interior –a excepción de los vehículos de emergencias o de aquellos relacionados con las actividades agrarias-. Además, el proyecto responde a los impactos existentes en el ámbito: evita la formación de continuos urbanos entre las poblaciones y delimita el espacio industrial, aumentando la calidad de los espacios de borde; construye una nueva fachada urbana desde el río hacia el interior del valle, entre Ontaneda y San Vicente de Toranzo; disminuye la presión sobre el cauce del Pas y evita las situaciones de riesgo producidas por las inundaciones periódicas del río al ordenar los nuevos usos productivos evitando la implantación de usos industriales o residenciales incompatibles con la dinámica fluvial; y plantea un nuevo acceso peatonal desde Vejorís que facilita la comunicación y el uso de las dos riberas del río. En definitiva, crea un espacio de valor que proyecta los sentimientos e identidades locales.

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Ordenación y articulación de los usos en el área de proyecto
El paisaje construido de Toranzo ha creado una imagen icónica del valle, que es reconocida y valorada, gracias a su gran calidad perceptiva y sensorial, su rico sustrato cultural y patrimonial, un uso sostenido en el tiempo y un valor ecológico notable. El proyecto se basa en estos valores y los enriquece con una propuesta que hace evolucionar el paisaje actual sin negarlo o sin sustituirlo por otro nuevo.
· Construcciones: el Palacio de Ontaneda es la cabecera del proyecto. En él se localizan los usos educativos, de investigación y de representación del Espacio Toranzo. Se sitúa en el extremo SE y es fácilmente accesible desde el núcleo urbano de Ontaneda y desde Vejorís. Acoge las aulas, la sala de conferencias, un aula de informática, una pequeña cafetería y comedor preparada para realizar catas de los productos, una tienda de venta directa al público, laboratorios y una pequeña residencia de estudiantes.
Junto al Palacio de Ontaneda se proyecta una pequeña torre que, en realidad, es una estructura levantada sobre el territorio y no un pequeño edificio al uso. Se construye con elementos prefabricados, con estructura de acero y con una piel de paneles y lamas de madera. La torre es un mirador elevado desde el que se puede entender la estructura del parcelario agrícola y su funcionamiento. Al mismo tiempo, es un elemento de llamada, del mismo modo que las torres medievales o los campanarios del valle señalan la presencia de un elemento singular en el territorio.
Los establos, la sala de ordeño y los edificios para almacenaje del material agrícola usan el lenguaje formal de la torre -estructura de acero y piel exterior de madera-. Los establos, previstos para el descanso de los animales y no para su estabulación, se levantan sobre un peto de piedra para proteger al ganado de la humedad, de la lluvia y de las corrientes de aire. Los techos altos, cerrados con paneles y lamas de madera, aseguran una ventilación constante.
· Caminos: la red de caminos ciclistas y peatonales que bordea y da acceso al Espacio Toranzo desde las poblaciones vecinas se encuentra en buen estado de conservación y materialización. Los caminos interiores sí necesitan una rehabilitación que restaure la capa superficial de grava o tierra compactada y permita que puedan ser utilizados por personas de todas las edades, con o sin discapacidad, de modo que todos puedan participar del Espacio Toranzo, aprender, experimentar y proponer nuevas ideas acerca de la ganadería: en los puntos singulares, un apartadero del camino permitirá descansar y descubrir nueva información, que estará escrita también en braille. Sólo los vehículos de emergencias y los agrícolas podrán circular por estos caminos. Para el resto, se habilita una pequeña zona de aparcamiento al sur del ámbito, cerca del Palacio de Ontaneda, con un pavimento mixto de hormigón armado y césped. Además, se propone una nueva pasarela peatonal y ciclista, de madera y acero, que unirá Vejorís con el Espacio Toranzo y facilitará el desplazamiento del ganado hasta los pastos situados al otro lado del río.
· Espacio educativo-productivo: el Espacio Toranzo tiene una vocación educativa y, al mismo tiempo, productiva: transmite el valor de los productos naturales, elaborados de un modo ecológico. Y enseña el proceso de su obtención, los cuidados y la alimentación de los animales, y cómo se protegen el pasto, se siega y se almacena a nuevos pastores, niños o turistas. Muestra cómo se construyen los cierres y por qué hay setos vivos entre las parcelas. Y evita utilizar productos químicos, y elementos ajenos y extraños al valle de Toranzo. En el interior del Palacio de Ontaneda se pueden celebrar congresos y conferencias acerca del paisaje y de la cultura agrícola y ganadera de Toranzo, en colaboración con otros espacios agrarios, organizaciones de pastores, organismos oficiales, asociaciones locales, universidades y centros de estudios.
· Espacio de representación social: el proyecto tiene una orientación social, como representación de la identidad rural del valle de Toranzo y aspira a convertirse en el corazón de la sociedad del valle recuperando los usos y actividades tradicionales. Tres áreas asumen especialmente el espacio de representación social: al sur, los jardines del Palacio de Ontaneda pueden ser empleados para recepciones al aire libre o para catas y demostraciones públicas de los productos obtenidos durante las tardes de verano u otoño. Otras dos zonas, abiertas junto a los caminos peatonales y ciclistas, permiten desarrollar conciertos, exposiciones al aire libre, teatro, conciertos de música, picnic y merienda o competiciones de deporte rural. En estas zonas también pueden celebrarse ferias de ganado o realizar actividades y talleres con los niños, enseñarles las técnicas de pastoreo y facilitarles el contacto con los animales y con los utensilios de trabajo del campo.
Gestión del proyecto
La gestión de los suelos del Espacio Toranzo plantea un problema básico: la propiedad de la mayor parte de ellos está en manos privadas. Frente a la opción de obtener los suelos por la vía de la expropiación –con un mayor coste económico y enfrentándose a los propietarios- el proyecto plantea realizar la gestión del ámbito llegando a acuerdos con los propietarios, involucrándoles en la labor educativa y de promoción de los valores del lugar. Una gestión conjunta con los propietarios, o a través de convenios de colaboración y acuerdos, permite reforzar el valor productivo del espacio y, en última instancia, justificar su implantación de acuerdo a los objetivos planteados, con un mayor apoyo social. Este modo de gestión plantea muchos aspectos positivos: el más evidente es el ahorro de recursos económicos, pero no es menos importante la implicación ciudadana en el proyecto que permite reforzar, desde una actitud propositiva y no exclusivamente proteccionista, los valores y la identidad del espacio, convirtiendo el proyecto tanto en algo propio como en un bien común, un espacio deseable para la sociedad. Este modelo de gestión se inspira, en cierto modo, en la gestión tradicional de los prados comunales de montaña.

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Evolución del proyecto
El paisaje resultante responde a la actividad ganadera y productiva que se pretende desarrollar, pero no puede darse instantáneamente, ni quedarse congelado en una imagen, sino que necesita una evolución continua: cambios tranquilos, parcela a parcela, reintroduciendo los valores del paisaje torancés mientras se sigue trabajando con la ganadería, evitando crear un parque temático agrario.
El horizonte de culminación del proyecto es el año 2040. En ese momento, la vegetación plantada en los años anteriores ha alcanzado su madurez y muestra la estructura territorial subyacente. Al mismo tiempo, la vegetación de ribera del Pas se ha consolidado y aporta mayor calidad ecológica al río y al Espacio Toranzo.
Los nuevos ganaderos han conseguido mantener sus explotaciones con un perfil sostenible y educativo: la trama agraria construida ayuda a mantener la biodiversidad. Al mismo tiempo, la economía indirecta generada por el turismo ecológico que visita el Espacio Toranzo ha reactivado el crecimiento demográfico del valle.Las nuevas construcciones ganaderas se han integrado con naturalidad: al seguir un mismo lenguaje, se perciben casi como si fueran objetos de land-art en el paisaje. Así pueden entenderse también las líneas de vegetación y los nuevos cultivos: todos juntos definen un paisaje complejo, sensorial y poliédrico.
Durante estos treinta años, el espacio ha ido adquiriendo un valor importante, sentimental e identitario, para los vecinos de Toranzo, por lo que funciona eficazmente conteniendo el desarrollo urbanístico de Ontaneda y San Vicente de Toranzo, mientras frena la pérdida de biodiversidad. Pero aunque el proyecto constructivo ha llegado a su término, el Espacio Toranzo debe seguir manteniendo la misma dinámica educativa y productiva, para permitir que el paisaje continúe evolucionando.

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